Existen 700 versiones del cuento, por eso voy a analizar las más relevantes y dar cuenta de la diferencia abismal desde sus orígenes hasta la versión de los Hermanos Grimm y a como lo conocemos por su versión de Disney.


♦La más antigua proviene de China del año 850. Su parecido con los del cuento de hadas occidental es notable.
“Un habitante de las cuevas del sur, señor Wu, viudo y casado nuevamente, tiene dos hijas, una de cada matrimonio. El padre muere y la madrastra queda a cargo de las dos niñas. La hijastra es maltratada, reducida a la miseria. La niña ha recibido de su difunta madre un pez, que vive en el estanque. Cuando la niña se sienta en la orilla del estanque, el pez apoya la cabeza a su lado y le otorga todos los deseos. La madrastra descubre la amistad, mata al pez y se lo come. La niña se desespera, pero baja del cielo un hombre y le indica, que debe buscar los huesos del pez y guardarlos en su habitación. Los deseos le serán otorgados como antes. Llegan las fiestas, a las que concurren la madrastra y la hermanastra, hermosamente ataviadas.
La niña Yeh-Hsien, que viste harapos, le pide al pez una capa de plumas de Martín Pescador y unos zapatitos de oro y va a la fiesta. La madrastra la descubre y Yeh-Hsien huye a la casa, perdiendo un zapatito de oro. Un hombre lo recoge y lo vende. El comprador resulta ser el rey To-Han. El rey desea hallar a la dueña del zapatito y manda que todas las jóvenes se lo prueben. El zapatito es liviano como una pluma y silencioso su andar. Yeh-Hsien se lo prueba, revelándose de una belleza celestial. El rey se casa con ella.
La niña Yeh-Hsien, que viste harapos, le pide al pez una capa de plumas de Martín Pescador y unos zapatitos de oro y va a la fiesta. La madrastra la descubre y Yeh-Hsien huye a la casa, perdiendo un zapatito de oro. Un hombre lo recoge y lo vende. El comprador resulta ser el rey To-Han. El rey desea hallar a la dueña del zapatito y manda que todas las jóvenes se lo prueben. El zapatito es liviano como una pluma y silencioso su andar. Yeh-Hsien se lo prueba, revelándose de una belleza celestial. El rey se casa con ella.